El 30 de marzo de 2006 una fábrica de textiles clandestina en el barrio de Caballito de Buenos Aires, Argentina, se incendió dejando a 6 inmigrantes bolivianos muertos, 5 de ellos menores de edad. La tragedia trajo a la luz las terribles condiciones en que los empleados trabajaban, y que es parte de la realidad cotidiana de muchos inmigrantes bolivianos en ese país.
En la planta baja funcionaba el taller propiamente dicho, tuvo que ser así por las reiteradas denuncias que recibió por los ruidos molestos a altas horas de la noche. Arriba vivían todos los trabajadores, todos separados por maderas y telas, eran más de 15 familias completas y personas solas. Compartían un solo baño entre todos, una sola cocina en la que Flora Villca Quispe (hermana de Juana) cocinaba todos los días, tenían una pésima conexión eléctrica y además era el depósito de los rollos de telas que estaban allí para luego ser cortadas y cosidas.
Los trabajadores de la fábrica de Caballito no sólo pasaban largas jornadas trabajando, sino que también vivían ahí con sus familias y a veces eran encerrados por sus supervisores. Según uno de los jefes de taller, nunca hubo inspecciones de seguridad del lugar. Esto fue refutado por algunos de los trabajadores, quienes dijeron que se les ordenó que se escondieran al llegar la policía y los inspectores. El incendio fue producto de las malas condiciones de las conexiones eléctricas, que luego se esparció hacia otros materiales inflamables como rollos de telas.
No tardó mucho en crecer y comenzar a devorar uno por uno todos los rollos y objetos que encontraba a su paso. Los chicos que estaban allí gritaban lo más fuerte que podían, pero nada, no se escuchaba, en la planta baja solo se sentía ese olor a resignación y la radio de turno que solo sirve para adormecer y poder así aguantar no solamente la cantidad de horas, sino también las condiciones en las que se tiene que vivir todo ese tiempo.
No podían salir, solo gritar, ya que un candado impedía su libertad y en ese momento el salvar sus vidas. Estaban encerrados en una trampa mortal la cual se repite en casi todos los lugares donde hay niños en estos talleres.
Después, de un tiempo, quien era la cocinera bajó gritando “¡auxilio auxilio arriba se está quemando!” y todos comenzaron su pesadilla.
La pesadilla continuó cuando 6 personas fueron encontradas muertas, entre ellos 5 niños. Aunque el gobierno local comenzó a cerrar algunas de estas fábricas ilegales, que llegaron ser un total de 650 cuales sumaron más de 1.500 infracciones, esto dejó a miles de personas sin trabajo.
La agrupación Simbiosis Cultura, compuesta por inmigrantes bolivianos que viven en Buenos Aires, algunos con experiencia de primera mano del trabajo en estas fábricas, han organizado un tributo para honrar a las víctimas de este incendio y dar a conocer las condiciones de trabajo de muchos de sus compatriotas bolivianos. El evento ¡No olvidamos! se realizará el 30 de marzo de 2010 frente la fábrica para recordar a los fallecidos. Se presentará un libro y un documental en conjunción con las declaraciones de los sobrevivientes.
El evento cuenta con un blog para dar seguimiento al evento, además de compartir información a través de redes sociales como Facebook. Voces Bolivianas también se ha unido a esta causa ayudándoles a publicar material de interés como parte de nuestras actividades en Argentina.








LULLY (reflexionesaldesnudo.equinoxio.org) |
27 de agosto, 2010